Soft skills que sí evalúan en las prácticas de empresa: lo que realmente valoran los tutores y reclutadores 

Las prácticas en empresa representan, para muchos estudiantes y recién titulados, el primer contacto real con el entorno profesional. Aunque el conocimiento técnico es importante, desde la perspectiva de los responsables de selección y de los tutores de prácticas, existe un consenso claro: las soft skills son el principal criterio de evaluación durante una experiencia formativa en empresa. 

A diferencia de un puesto senior, en las prácticas no se espera dominio absoluto de herramientas o procesos, sino una actitud adecuada y una base de competencias personales que indiquen potencial de desarrollo. Estas son las soft skills que realmente se observan y evalúan durante las prácticas, más allá de lo que figura en el currículum. 

Actitud y disposición para aprender 

La primera soft skill que se evalúa, incluso antes del primer día, es la actitud. Las empresas valoran especialmente a estudiantes que muestran: 

  • Interés genuino por aprender 
  • Proactividad para asumir tareas nuevas 
  • Apertura a recibir indicaciones y correcciones 

En prácticas, cometer errores forma parte del proceso. Lo que marca la diferencia es cómo se afrontan esos errores y la capacidad de aprender de ellos. Un perfil con buena actitud suele ser más valorado que uno técnicamente brillante pero poco receptivo. 

Responsabilidad y compromiso profesional 

Aunque las prácticas tengan un carácter formativo, las empresas esperan un comportamiento profesional. La responsabilidad se refleja en aspectos muy concretos: 

  • Puntualidad y cumplimiento de horarios 
  • Entrega de tareas en los plazos acordados 
  • Cuidado en la ejecución del trabajo 

Desde recursos humanos, esta soft skill es clave porque anticipa cómo se comportará el candidato en un entorno laboral real. Un estudiante comprometido transmite confianza y fiabilidad, dos atributos fundamentales para cualquier organización. 

Capacidad de comunicación 

La comunicación es una de las habilidades más observadas durante las prácticas. No se trata solo de saber expresarse bien, sino de: 

  • Formular preguntas de manera adecuada 
  • Informar sobre el estado de las tareas 
  • Comunicar dificultades antes de que se conviertan en problemas 

Los tutores valoran especialmente a los estudiantes que saben cuándo hablar y cuándo escuchar, y que se integran con naturalidad en la dinámica del equipo. Una comunicación clara facilita el aprendizaje y acelera la adaptación al puesto. 

Trabajo en equipo y adaptación al entorno 

Las prácticas rara vez se desarrollan de forma aislada. El estudiante pasa a formar parte de un equipo, con normas, ritmos y estilos de trabajo propios. Por ello, se evalúa la capacidad para: 

  • Colaborar con otros perfiles 
  • Aceptar diferentes puntos de vista 
  • Adaptarse a la cultura de la empresa 

Las organizaciones valoran a quienes entienden que el éxito del trabajo no es individual, sino colectivo. Esta soft skill es especialmente relevante cuando se plantea una posible incorporación futura. 

Autonomía progresiva 

Durante las primeras semanas de prácticas es normal necesitar acompañamiento constante. Sin embargo, con el tiempo, los tutores esperan ver una evolución hacia mayor autonomía. Esto implica: 

  • Capacidad para organizar el trabajo 
  • Resolver dudas sencillas de forma independiente 
  • Tomar pequeñas decisiones dentro del marco establecido 

La autonomía demuestra madurez profesional y capacidad de asumir responsabilidades, dos aspectos muy valorados en procesos de selección posteriores. 

Gestión del feedback 

Las prácticas son un entorno de aprendizaje continuo, y el feedback es una herramienta fundamental. Las empresas observan cómo el estudiante: 

  • Recibe comentarios y sugerencias 
  • Aplica correcciones en tareas futuras 
  • Mantiene una actitud constructiva ante la crítica 

La capacidad de aceptar feedback sin ponerse a la defensiva es una soft skill clave, ya que refleja inteligencia emocional y voluntad de mejora. 

Gestión del tiempo y prioridades 

Aunque no se espera un dominio total de la planificación, sí se valora que el estudiante sepa organizar sus tareas, priorizar y pedir ayuda cuando el volumen de trabajo lo requiere. Esta habilidad es especialmente importante en entornos dinámicos y con plazos ajustados. 

Las soft skills como puerta de entrada al mercado laboral 

Desde la experiencia en selección y tutorización, las prácticas en empresa son mucho más que un requisito académico: son una prueba real de empleabilidad. Las soft skills observadas durante este periodo influyen directamente en la valoración final del estudiante y, en muchos casos, en una futura oferta laboral. 

Por ello, las instituciones educativas del grupo EDUCA EDTECH Group integran el desarrollo de estas competencias transversales en sus programas formativos. Gran parte de nuestro catálogo incluye prácticas en empresa, y acompañamos al alumnado en la orientación y seguimiento de estas experiencias para maximizar su aprendizaje y empleabilidad. Nuestra propuesta formativa combina teoría, práctica y mentoring profesional, preparando a los estudiantes no solo para adquirir conocimientos técnicos, sino para desenvolverse con solvencia en entornos reales de trabajo. 

Desarrollar soft skills como la actitud, la comunicación, la responsabilidad o la gestión del feedback marca la diferencia en una experiencia de prácticas y se convierte en el primer paso para una carrera profesional sólida y sostenible. 

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